Venerable Padre José Olallo Valdés (1820-1889). Venerable Padre José Olallo Valdés (1820-1889)
NOVIEMBRE 29, 2008
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BEATIFICADO
JOSÉ OLALLO VALDÉS

Dedicamos esta página a Fray José Olallo Valdés quien es el segundo Beato para la Iglesia cubana y el primero en ser beatificado en Cuba, todo un gran acontecimiento eclesial para la Iglesia cubana que en voz de sus Pastores en su mensaje de la Navidad pasada lo han señalado como un “acontecimiento de honda significación para la Iglesia en Cuba”.

 

Comunicado de la Postulación

 

Noviembre 29 de 2008
BEATIFICADO EL VENERABLE JOSÉ OALLO VALDÉS
 

PALABRAS DE MOSEÑOR JUAN GARCÍA, ARZOBISPO DE CAMAGÜEY EN LA MISA
Y CELEBRACIÓN POR LA BEATIFICACIÓN DEL VENERABLE JOSÉ OALLLO VALDÉS

 


Queridos hijos e hijas:

Es la primera vez que en Camagüey, dentro de una celebración religiosa, después de un largo viaje, que nos ha traído tanta alegría, se encuentran tantos pinareños con su Obispo Mons. Jorge Serpa y el Obispo Emérito, Mons. José Siro González.

-No podían faltar a esta beatificación los de la tierra donde nació el P. Olallo con hijos de la Casa de Beneficencia y con el Cardenal Jaime Ortega y los obispos auxiliares Mons. Alfredo Petit y Mons. Juan de Dios Hernández.

-Nuestra hermana gemela, que camina, se santifica y celebrará con nosotros el aniversario 100 de nuestro nacimiento, la diócesis de Matanzas nos acompaña con su Obispo Manuel Hilario de Céspedes, tataranieto del Padre de la Patria.

-Llegaron los caminantes cienfuegueros, guiados por la Inmaculada y purísima Virgen María con su pastor delante, Mons. Domingo Oropesa.

-Está aquí la diócesis de Santa Clara. Orgullosa de haber tenido la primera misa del Papa Juan Pablo II en Cuba y de haberle erigido un hermoso monumento, con ella su obispo Mons. Arturo González.

-Con nosotros los de la Villa del Santo Espíritu. Cuando Camagüey se quedó sin sacerdote durante un mes el año 61, de Sancti Spiritus nos llegaba la Eucaristía sin la cual no podríamos vivir. Gracias por ayer y hoy.

-Nos agrada mucho la presencia y el testimonio de la diócesis avileña hija de Camagüey, con su obispo Mons. Mario Mestril. Ayúdennos a ser santos como el Beato López Piteira.

-Nos cautiva la décima tunera del Cucalambé que canta: “De mi vida transitoria, siempre tendré en la memoria la Virgen de la Caridad. ¡Bienvenidos, vecinos tuneros!

-Han venido los que recogieron en la Bahía de Nipe la imagen de la Virgen de la Caridad y la colocaron en la primera ermita de Barajagua, los holguineros con su obispo Emilio Aranguren y el obispo emérito Mons. Héctor Peña.

-También están los que cuidan a la Virgen y muestran su amor materno, los santiagueros con su arzobispo Dionisio García y el arzobispo emérito, Mons. Pedro Meurice.

-Presente la diócesis de Bayamo- Manzanillo con su riqueza religiosa y patriótica, con su obispo Mons. Álvaro Beyra cuyo padre muchos de los presentes recuerdan con agradecimiento.

-Del alto oriente cubano vienen muchas maravillas como la diócesis de Guantánamo-Baracoa con su obispo Mons. Wilfredo Pino.

-La oración de las monjas se siente en esta Plaza, sobre todo, las de las Madres Carmelitas Descalzas y las Madres Dominicas, presentes en Camagüey por primera vez como comunidad. Sigan rezando por nosotros.

-Gracias a Dios por la cercana de la arquidiócesis de Miami, manifestada sobre todo, después del paso de los tres últimos huracanes , representada por varios fieles, sacerdotes y su obispo auxiliar, Mons. Felipe Estévez.

-El Canal de Panamá nos recuerda al Dr. Juan Carlos Finlay, camagüeyano, católico, devoto del rosario, descubridor del agente trasmisor de la fiebre amarilla. Este recuerdo se aviva con la compañía de Mons. Pablo Varela, obispo auxiliar de Ciudad Panamá.

-Mons. Octavio Ruiz Arenas, vicepresidente de la Pontificia Comisión para América Latina nos invita a ser discípulos y misioneros de Jesucristo. Él celebra hoy su treinta y nueve aniversario de ordenación sacerdotal.

-Los Hnos. de San Juan de Dios han esperado ansiosamente este día. Participan con nosotros el Hno. Donatus Forkan, superior general, Mons. José Luis Redrado, muchos hermanos y colaboradores. En todos ellos vemos al P. Olallo.

-Con alegría recibimos a los hermanos evangélicos. Junto al salmista exclamamos: ¡Qué agradable y delicioso es que los hermanos vivan unidos!

-Aquí el representante del Papa Benedicto XVI, Mons. Luigi Bonazzi. A él agradecemos las gorras y más todavía cuando caliente el sol. Su presencia nos recuerda la visita del Papa Juan Pablo II a nuestra ciudad el 23 de enero de 1998.

-Valoramos altamente la presencia del Presidente de la República Raúl Castro y sus colaboradores. También estamos satisfechos por el espíritu de hermandad y colaboración existente entre los miembros de la Iglesia y los directores y trabajadores de organismos estatales en la preparación de esta beatificación. Esta participación conjunta nos hace pensar que es posible dar pasos eficaces para defender la vida desde el seno materno, apoyar el matrimonio natural, fiel y fecundo, lograr gestos de clemencia para los presos, hacer de Cuba la tierra más hermosa por la paz, la justicia, la libertad y la caridad y así constituir una gran familia de hermanos donde nadie dañe a nadie y todos seamos felices.

-Cardenal Saraiva: En esta ciudad encontrará muchas huellas del Fundador de su orden, San Antonio María Claret: La Plaza de Méndez donde fueron fusilados 4 patriotas camagüeyanos para quienes pidió clemencia San Antonio María Claret y a quienes confesó y dio la comunión; la finca comprada para la educación de niños, su firma en libros de antiguas parroquias, entre ellas, la constancia de la confirmación del adolescente Ignacio Agramonte y Loynaz.

Eminencia: En esta histórica plaza, donde el ejército libertador rindió sus armas ante la Virgen de la Caridad , lo que El Espíritu Santo inició con Mons. Adolfo, el Hno. Brian O'Donnell, continuó con el Hno. Pascual Piles y el Postulador, el P. Félix Lizaso, llévelo ahora usted mismo, con la gracia de este Espíritu, a feliz término.

Camagüey
29 de Noviembre de 2008

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En un mundo de dolor , sanando cuerpos y almas, anduvo FRAY JOSÉ OLALLO VALDÉS desde que apenas era un niño y lo abandonaron a las puertas de la Casa Cuna. Así, un día tras otro, durante 54 años, transcurrió la existencia de quien fue conocido entre los habitantes de Puerto Príncipe como un “campeón de la caridad cristiana”, “padre de los pobres”. Su ejemplaridad de vida y conducta testimonial le merecieron el calificativo de santo, como expresión de una tradición popular que a más de 100 años de su muerte aún perdura.

En plena y lozana adolescencia definió su vocación como Hermano Hospitalario de San Juan de Dios. Y alejado de su Habana natal, y de los sueños y preferencias juveniles de la época, marchó a Puerto Príncipe. Allí, en un hospital para pobres, junto a la cabecera del moribundo, apostó por entregarse todos los días en la cruz para aliviar o sanar el dolor ajeno. Era la fe sobrenatural de una persona cuya misericordia develaba la candidez de un niño, el alma de un titán, la consagración de un religioso devoto.

Pronto ganó la fama de enfermero presto y afable que sanaba el cuerpo y curaba el alma. Era la expresión de serenidad y dulzura de un rostro que sin eclipsarse asumía los trabajos más detestados dentro de una institución que llegó a dirigir por un tiempo, luego de rehusar en varias ocasiones a su administración: Olallo barrió las salas del hospital, lavó muchas veces en el río Hatibonico las sábanas y vendajes sucios, bañó a los ancianos…

Su misión y vocación le colocaron siempre al servicio de sus semejantes sin hacer distinciones entre razas, credo, ideología o condición social, aunque nunca ocultó su preferencia por los pobres o marginados. Ellos hallaron en sus manos atención y cuidado; en sus palabras e ilimitada bondad muchos encontraron el reposo y la paz necesaria para marchar al encuentro con Dios.

Hoy, pensar en una entrega sin límites al pobre y al marginado, cuando al cubano de estos tiempos le apremia su mejoría material y le pega en sus espaldas la agilidad de un tiempo que apenas le permite repensar sus propias acciones, parecería análisis de soñadores. Pero en esa espiritualidad descubrió placer y sentido de vida el Padre Olallo, tanto que hasta renunció al sacerdocio que le ofreciera el entonces arzobispo de Santiago de Cuba para poder seguir con sus pobres en el sitio donde se sabía necesario.

Pobre de solemnidad, como sus pacientes, era el humilde religioso. Como tal vivió, movido por un sentimiento de piedad humana que significaba aliento de vida. Era su casa una pequeña celda del hospital, habitada por una mesa, algunas sillas y un pequeño catre. Jamás le sedujeron ni el brillo del poder ni el ansia de la gloria mundana. Bajo la más estricta austeridad supo conducir su existencia, sabedor de la Ley de Jesús, a quien tuvo como Maestro y ejemplo.

Fue Olallo quien recogió con toda veneración el cadáver del Mayor General Ignacio Agramonte y, ante la cólera de los soldados españoles, limpió el ensangrentado rostro. Su gesto, “cual bondad inaudita”, es todavía anécdota recurrente entre los habitantes de Camagüey, quienes conservan con amor su nombre y su memoria.

Solo, como único Hermano de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios en Cuba y América, permaneció los últimos 13 años de su vida. Pero su fidelidad al carisma de la orden la mantuvo desde que siendo todavía un niño ingresó a ella. A partir de entonces supo abandonarse todos los días a las tareas más exigentes con total respeto, sin dejar de cumplir los votos de castidad, obediencia, hospitalidad y pobreza.

Fue un hombre que sin buscar la gloria logró encontrarla en la humildad de su propia vida. Esa lección de grandeza no pudo pasar inadvertida ante los ojos de un pueblo que desde entonces le reconoció como santo. A su muerte, todos los vecinos de Puerto Príncipe salieron a las calles para acompañar al amado fraile en su último viaje terrenal y más tarde, tras colectas públicas, darle digna sepultura y levantar un monumento a su memoria.

En los últimos días de diciembre de 2006, el Papa Benedicto XVI firmó los decretos que proclaman al mundo las virtudes heroicas de fray José Olallo Valdés, reconociéndolo como venerable. Fue este un importante paso hacia la beatificación de quien marchara “detrás de la inmortalidad sin presentirlo ni apetecerlo”, porque prefirió “entregarse todo entero al que gime en el lecho del dolor y la miseria” durante toda su vida. Vivo ejemplo para el cubano de hoy.


Oración

Profeso mi fe en Ti ¡Oh Señor! Padre, Hijo y Espíritu Santo, admirable en tus santos.
Tu gracia ha encontrado en el Venerable Padre Olallo un instrumento dócil de tu bondad y misericordia hacia los pobres y necesitados, pasando por Camagüey “haciendo el bien a todos y sanando a los enfermos”
Por tu bondad, Señor, te pido que nos expreses su santidad concediéndonos por su intercesión tus bendiciones y en particular esta gracia que ahora te pido (Pídase la gracia que se desee alcanzar).

TE lo suplico para honra tuya y glorificación de tu Venerable, Padre Olallo, nuestro admirado y querido bienhechor. Amén.

Hechos relevantes de la biografía
de fray José Olallo Valdés

1820: Nace en la Habana José Olallo Valdés, el 12 de febrero.
1835: Profesa como Hermano de San Juan de Dios. Ese mismo año llega al Convento Hospital de San Juan de Dios en Puerto Príncipe (hoy Camagüey) y se consagra en cuerpo y alma al cuidado de los enfermos.
1866: Enferma de lepra el hermano Juan Manuel de Torres, a quien Olallo brinda durante 10 años los auxilios materiales y espirituales adecuados.
1876: Muere, el 26 de enero, fray Juan Manuel de Torres. José Olallo queda solo en el hospital y único hermano de la orden en Cuba y en América.
1887: En diciembre, José Olallo Valdés cae enfermo de gravedad.
1889: El 7 de marzo muere el Padre Olallo.
1889: El 10 de marzo es enterrado en el cementerio de Camagüey en un nicho prestado. Ese mismo año se publica un escrito bajo el título “Corona Fúnebre”, dedicado al devoto religioso.
1889: El 14 de abril, el Ayuntamiento acuerda construirle un nicho para él y dedicarle un parque y una calle.
1989: El 7 de marzo, en el centenario de su muerte, se solicitan los permisos para iniciar el Proceso de Canonización del Padre Olallo.
1991: El primer día del mes de febrero se aprueba en Roma el Proceso Diocesano de Camagüey.
2006: El Papa Benedicto XVI aprueba las Virtudes Heroicas del Padre Olallo y lo nombran Venerable.

Documentos publicados:
- Capítulo XI del libro: Vida del Padre Olallo. Héroe de la Caridad
- Dios es Santo
- Carta del Venerable Padre Olallo

- Cardenales y Obispos a favor de Olallo.
- Comunicado de la Postulación
- La Vida del p. Olallo en versos
- Monseñor Juan García Habla del Padre Olallo
 
Capítulo XI del libro: Vida del Padre Olallo. Héroe de la Caridad
- Pasos seguidos en la Causa de Santidad del P. Olallo
- Padre Olallo: signo y presencia
- Padre Olallo. Un juanino en la toponimia urbana de Camagüey
- FRAY JOSE OLALLO VALDES. Un cubano al servicio de los enfermos y de los pobres.
- Conversatorio sobre el Padre Olallo
-
Premiación de la convocatoria Venerable Padre Olallo (música y artes plásticas)
- Premiación de la convocatoria Venerable Padre Olallo. ( género literario )

- “A propósito de la Beatificación del P. Olallo”
- Próxima ceremonia de beatificación del Padre Olallo
- Cuba merece un Santo. Entrevista con el postulador de la Causa. ( palabranueva.net )
- El Padre Olallo: hijo predilecto del Camagüey
- Entregados los premios Venerable Padre Olalllo
- Danielita, la niña del milagro de Olallo.
-
Palabras de Moseñor Juan García, Arzobispo de Camagüey en la Misa y Celebración por la Beatificación del Venerable José Oalllo Valdés.
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Urna donde reposan los restos del Padre Olallo
Urna donde reposan los restos
del Padre Olallo en la iglesia de San Juan de Dios
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