Cienfuegos, junio 26.- La tarde-noche del viernes 19 de junio, Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, la Comunidad Parroquial de Constancia, celebró ese acontecimiento religioso con una Misa, y antes de ésta una procesión de la imagen por las calles del pueblo.
La eucaristía fue presidida por el obispo diocesano Mons. Domingo Oropesa y tuvo como concelebrante al Padre Simón Felipe, párroco de esa Comunidad. Se encontraba además el diácono Pepe Gómez. Asistieron representaciones de las Comunidades de Cieneguita, Sabanazo, el Entronque, El Castillo, Juraguá, Encarnación, Horquita, Yaguaramas, Abreu, Charcas, Guasimal y de Cienfuegos. Se encontraban como animadoras las Hermanas Franciscanas Misioneras de María (FMM) que residen en Abreu.
Durante la procesión hubo cantos en diferentes momentos que reflejaban el sentimiento religioso de los participantes. Entre otros: “ Viva la fe, viva la esperanza, viva el amor. ¡Que viva Cristo!...!Que viva el Rey”; “En tus manos, Señor, en tus manos, siempre estamos, Señor, siempre estamos”; “Qué detalles, Señor, qué detalles, haz tenido conmigo, Señor, qué detalles…” “Manos honradas de carpintero”
Al inicio de la procesión el Padre Simón invitó a los participantes a realizar este recorrido por las calles del pueblo como una manera de celebrar nuestra fe. Y se comenzó cantando “Iglesia peregrina”. En la primera estación se leyó la “Oración del Amor” a la cual el pueblo respondía: “ Corazón de Jesús, en ti confío”. En la segunda hubo plegarias y oraciones en las que se consagraba el género humano al Sagrado Corazón de Jesús. En la tercera se expuso una singular parábola en la que un padre entregó a sus dos hijos una herencia y ambos fueron agradecidos, pues algún tiempo después se reencontraron los tres y repartieron las ganancias equitativamente.
En la homilía, durante la misa, Mons. Domingo expresó “que Cristo es amor y nos sigue amando hasta el extremo”. Dijo además: “En la Eucaristía Cristo nos recuerda que está vivo y que lo expresado en los evangelios no fue para un momento, sino para todos los tiempos.” Y enfatizaba: “Cristo nos alienta, nos quiere y desea que su amor lo vivamos en cada eucaristía.”
Al finalizar la Misa el Padre Simón, párroco anfitrión, agradecía a todos los que habían acogido con amor esta festividad litúrgica, contribuyendo de alguna manera a su desarrollo. Fue una tarde de cielo despejado en que el verdor primaveral de los árboles y del campo como marco ideal de este otrora batey del Central Constancia contribuyó a darle más lucimiento al Día dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, y que en esta ocasión daba inicio al “Año Santo Sacerdotal”.
Mucho debemos rezar por los sacerdotes de nuestra iglesia, y pedir con insistencia a Nuestro Señor Jesucristo. Que nuestros corazones, y muy especialmente el de los jóvenes, se abran al llamado del sacerdocio. |